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Salud y Discriminación – Situación actual

En este marco, proponemos abordar el derecho a la salud planteando que los procesos salud-enfermedad-atención resultan de múltiples de terminaciones biológicas, psicológicas, sociales que nos atraviesan como integrantes de una comunidad, un grupo y/o en nuestra singularidad.

Desde esta perspectiva, el derecho a la salud involucra al menos tres dimensiones:

  • el derecho a recibir atención cuando atravesamos una situación de enfermedad, malestar, dolor u otras formas de padecimiento;
  • el derecho a que se generen las condiciones necesarias para la promoción de la salud y para la prevención de enfermedades o padecimientos;
  • el derecho a la información y a la participación en las decisiones y acciones que hacen al cuidado integral de nuestra salud, tanto en lo que hace a la prevención como a la atención requerida.

Las situaciones de discriminación en relación con el derecho a la salud pueden presentarse de diferentes maneras:

1) La discriminación de personas en el acceso al cuidado integral de la salud por su pertenencia a determinados colectivos.

Aquí nos referimos a las situaciones de discriminación en el acceso al cuidado de la salud que padecen las personas por cuestiones que hacen a su cultura, etnia, nacionalidad, género, diversidad sexual, situación socioeconómica, edad, entre otros.

Cabe señalar que esta discriminación no solamente se da en el acceso a los servicios de salud, sino también y muy especialmente en los diversos recorridos que las personas van atravesando en las instituciones de salud y en la modalidad de respuesta o falta de ella que reciben.

2) La discriminación de personas y grupos en situación de vulnerabilidad que presentan una enfermedad o padecimiento específico o situacion de discapacidad.

En este caso nos referimos a las situaciones de discriminación en el acceso al cuidado integral de salud de personas o grupos con problemáticas particulares de salud o discapacidad. Entre ellos, personas con padecimiento mental o psíquico grave o discapacidad psicosocial, personas con consumo problemático de sustancias legales e ilegales, personas con otras discapacidades, personas con VIH-SIDA, personas con problemas de sobrepeso-obesidad, entre otros.

Es importante destacar que estas situaciones requieren ser pensadas tanto en su especificidad, como en términos de problemáticas sociales complejas, ya que no solamente suele estar comprometido el derecho a la salud, sino también el ejercicio de otros derechos, como el derecho a la educación y al trabajo.

3) Los procesos salud-enfermedad-atención/cuidado como una de las formas de producir otras formas de discriminación, a partir de procesos de estigmatización de las personas o colectivos sociales.

En el proceso de atención de la salud-enfermedad, tanto al momento de plantear diagnósticos, tratamientos o causas probables de diferentes padecimientos, las personas somos pasibles de adquirir un nuevo rótulo o etiqueta que reduce la riqueza de nuestra vida –con nuestras capacidades, dificultades, sentimientos, ideas– a un solo aspecto que aparece como definitorio de nuestro andar en la vida (López Casariego, 2011).

Así, ya no se trata de una persona con una enfermedad o padecimiento, sino que pasa a ser una “discapacitada”, un “asmático”, una “obesa”, una madre “psiquiátrica”, un niño “ADD”, una adolescente “bipolar”, entre tantas otras formas en las que una determinada situación vital o forma de comportamiento se transforma en aquello que define a la persona, desalojando otras miradas y posibles intervenciones a un lugar secundario y frecuentemente invisibilizado.

4) La situación de los/as trabajadores/as al interior mismo de las instituciones, planes y programas de salud.

En este caso, ponemos a consideración las prácticas de discriminación entre los propios trabajadores/as de la salud. Ello incluye situaciones de descalificación frecuentemente originadas en prejuicios o desconocimiento de los saberes o existencia de trayectorias diversas, dificultando praxis de complementariedad centradas en las necesidades de las personas usuarias de los servicios de salud.

En referencia a la situación actual de salud en nuestro país, también queremos señalar la definición e implementación en los últimos años de políticas e iniciativas con perspectiva de inclusión social en términos de promover la Salud como Derecho.

A modo de ejemplo destacamos:

  • la disminución de la mortalidad infantil,
  • la ampliación del calendario de vacunación para los niños y niñas, adolescentes y adultos mayores acotando significativamente inequidades previas,
  • la profundización en la implementación del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva,
  • la accesibilidad a la medicación necesaria para enfermedades prevalentes y para personas con padecimientos que requieren tratamientos de alto costo,
  • la creación de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, entre muchas otras.

Estas y otras políticas y acciones implementadas en los últimos años, tienen un impacto en forma directa e indirecta en el campo de la salud, al disminuir la inequidad en las condiciones materiales de vida y la ampliación del reconocimiento de los derechos sociales, económicos y políticos de todas las personas, con un notable impacto en los determinantes sociales y la situación de salud de las personas.

Como procuramos desarrollar en el siguiente apartado, consideramos que estamos transitando un camino hacia una sociedad más inclusiva y menos discriminatoria, con las tensiones y desafíos que nos involucran como sociedad.

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